
Cuando manejas tu propio delivery y calculas cuánto te cuesta repartir, ¿qué números sumas?
La mayoría responde “el sueldo del repartidor y la gasolina”, y ahí termina la cuenta. Pero esos dos conceptos son la punta del iceberg. Debajo hay una decena de costos que se acumulan y terminan comiéndose buena parte de tu margen.
En este artículo desglosamos la cuenta completa y te mostramos a cuánto puede llegar el costo real. Con esta información podrás decidir cómo te conviene gestionar el delivery con la verdadera cuenta sobre la mesa.
Los gastos más obvios del delivery propio son la nómina de los repartidores: su sueldo, más las cargas laborales; y la gasolina, que sube y baja pero siempre está.
Estos dos rubros suelen ser los que se llevan la mayor parte del costo, así que es natural que la cabeza se quede ahí. El error es creer que son todo.Debajo de esos dos conceptos hay una estructura completa de costos que existe sí o sí cuando operas tu propia flota, la veas o no en tu hoja de cálculo.
Estos son los conceptos que rara vez entran en la cuenta del delivery propio y que pesan más que el sueldo cuando los sumas:
✔ Seguro y responsabilidad civil: cada moto y repartidor es un riesgo que alguien tiene que cubrir.
✔ Mantenimiento y reparaciones: servicios, llantas, frenos y descomposturas no son opcionales.
✔ Depreciación y reemplazo de la moto: aunque no es un gasto que sale de la caja todos los meses, tu moto pierde valor y un día hay que reemplazarla.
✔ Multas, estacionamientos y sanciones: inevitables en la operación diaria de reparto urbano.
✔ Equipo: casco, caja térmica, uniforme, impermeable.
✔ Celular y datos para que el repartidor reciba y confirme pedidos.
✔ Merma, fraude y manejo de efectivo: pérdidas que se diluyen en la operación y que pocos atribuyen al reparto.
✔ Pedidos fallidos, devoluciones y reenvíos: cada entrega que sale mal es producto perdido.
✔ Rotación de personal: reclutar, capacitar y reemplazar repartidores tiene un costo real cada vez que alguien se va.
✔ Tiempos muertos: las horas que pagas aunque no haya pedidos saliendo.
Tomemos un escenario chico y común: una sola sucursal con tres repartidores propios.
Cuando sumas todo —nómina real, gasolina, seguro, mantenimiento, depreciación, multas, equipo, celular, supervisión, merma, pedidos fallidos y riesgo operativo— el costo mensual ronda los $79,675 al mes.
Proyéctalo a doce meses y el delivery propio de esa única sucursal te cuesta cerca de $956,100 al año.
El problema de fondo del delivery propio es que se trata un costo variable, disperso y difícil de predecir. Un mes te descompones una moto, otro mes se te va un repartidor, otro pagas tres multas.
Si terciarizas la operación de reparto bajo una tarifa clara, es mucho más fácil.
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